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Enfocada en la idea de una ciudad gobernada por ciudadanos libres, nació la democracia griega, enmarcada por un gobierno abierto que selló un estilo de vida, que los helenos llamaron democratia, en otras palabras, el poder del pueblo.

Pero, cómo funcionaba la democracia griega.

Ciertamente, la democracia griega fue el primer paso para el establecimiento del concepto democrático que conocemos en la actualidad, no obstante, existen varios aspectos fundamentalmente diferentes. Al respecto, las polis helenas teniendo una extensión territorial bastante pequeña, el núcleo de vida política donde se tomaban decisiones era relativamente reducido, pero mucho más directo, por ende, con una población mucho menor, no todos los habitantes participaban en las decisiones, debido a las limitaciones impuestas por la organización social.

Dentro de este contexto, a partir del siglo VI A.C., en Atenas se gestó un sistema donde un grupo de hombres eran elegidos para manejar todos los asuntos relacionados con la comunidad, de esta forma, cuando este concepto se expandió por el resto de las ciudades-estados, surgieron diferentes gobiernos caracterizados por una intensa actividad política y determinados por la existencia de sus propias instituciones gubernamentales.

Por otra parte, los destacados filósofos de la cultura griega como Platón y Aristóteles, difundían la importancia que tenía la participación ciudadana en las decisiones políticas. Por un lado, Platón sugería que una ciudad-estado ideal debía tener cinco mil habitantes, por el otro, Aristóteles afirmaba que con más de cien mil habitantes, las polis eran ingobernables.

Otros aspectos de la democracia griega.

La democracia griega estaba muy influenciada por la religión, pero igualmente, los temas sociales y económicos, formaban parte de la toma de decisiones para lograr el bienestar común. En este sentido, las opiniones de la población eran escuchadas en la Asamblea de Ciudadanos, formándose un mecanismo de participación directa en los decretos emanados.

Con respecto a lo anterior, el derecho a opinar y a votar, solo podía ser ejercido por aquellos hombres libres que habían completado su adiestramiento militar, quedando excluidos los extranjeros, mujeres, menores de edad y esclavos. Otro aspecto importante, fue la celeridad en la rotación de los cargos públicos, algunos designados por sorteo de acuerdo a la condición del ciudadano, y otros, como los encargados de las finanzas y los estrategos militares, eran elegidos por votación popular.

En definitiva, la democracia griega centrada indiscutiblemente en su gente, fue la base fundamental para el sistema político de la actualidad, asentado en los derechos de libertad e igualdad ciudadana.




En la mitología griega, Zeus era el rey de los dioses en el panteón, gobernando tanto a divinidades como a seres humanos desde el Monte Olimpo. Además de esto, se le conoce como el dios del rayo y de los cielos, o por mus múltiples epítetos. Por ejemplo, Zeus Cronion, es decir, que era hijo de Cronos; o portador de la égida (su escudo) o quien lleva la égida, epíteto que podemos encontrar en la obra de Homero; u Olimpio, en tanto que reinaba en el Olimpo; y por símbolos como el águila, el toro, el roble y el rayo.

Según lo narrado por Hesíodo en su Teogonía, Zeus era hijo de los titanes de la primera generación: Cronos, su padre, y Rea, su madre. Cronos era hijo, a su vez, de Gea, divinidad femenina de la tierra, y Urano, divinidad masculina del cielo. Al padre de Zeus se le representaba con frecuencia con una guadaña o una hoz, con la cual destronó a su padre Urano luego de castrarlo. Este último le advirtió a Cronos que uno de sus hijos lo destronaría a él también. Por esto Cronos se comió a todos los hijos que tuvo con Rea, los cuales fueron Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón, pues temía que se cumpliera lo profetizado por su padre. Esto puede encontrarse representado en la pintura de Goya, Saturno devorando su hijo. Sin embargo, Rea pidió consejo a Urano cuando sintió que iba a dar a luz a un nuevo hijo, ya que quería castigar a Cronos por lo que le había hecho tanto a sus padres, como a sus hermanos, los Hecatónquiros y los Ciclopes, a los cuales había encerrado en el tártaro; así como por lo que había hecho a sus propios hijos. Es así como Rea viaja hasta la isla de Creta y da a luz a Zeus ahí. Para engañar a su esposo, le dio de comer una piedra envuelta en túnicas haciéndole creer que era su hijo.

Mientras tanto, Zeus fue escondido en una cueva de Creta, ubicada en el monte Ida. Ahí las versiones sobre lo que ocurrió a continuación difieren. Se cree que fue criado por la misma Rea, quien escapaba del Monte Olimpo cuando su esposo no estaba pendiente. También se dice que fue criado por una cabra de nombre Amaltea y por un grupo de soldados (Coribantes o Curetes), quienes danzaban dando grandes voces para que Cronos no escuchara a Zeus llorar. También se tienen versiones donde Zeus fue criado por tres ninfas. La primera habría sido Adamantea, quien lo colgó con una cuerda de un árbol para que Cronos, gobernante del cielo, la tierra y el mar, no pudiera saber de su existencia al no estar en ninguno de sus territorios. La segunda sería Cinosura, a quien Zeus, en forma de agradecimiento, la habría subido al cielo en forma de estrella cuando esta murió. La tercera vendría siendo una ninfa llamada Melisa, hija de Meliseo, soberano de Creta, y quien habría alimentado al dios del rayo con leche de cabra y miel. Por último, existe una versión más donde Zeus es criado por pastores, quienes lo hicieron a cambio de que sus ovejas no fueran devoradas por los lobos.
En lo que sí concuerdan las versiones, es que, al ser adulto, Zeus volvió al Olimpo y liberó a los hermanos de Cronos, los Hecatónquiros y los Ciclopes, y encargó a Metis que le diera una pócima vomitiva para que regurgitara a los hijos que se había comido. Así lo hizo Metis, y Cronos vomitó a sus hijos en el orden inverso al que se los había comido. Es decir, primero la piedra, luego Poseidón, Hades, Hera, Deméter y por último a Hestia. Una vez todos estuvieron libres, se libró la batalla conocida como la Titanomaquia

Zeus expulsó a Cronos y lo encerró en el tártaro. Luego se repartió los territorios de su padre a la suerte con sus dos hermanos mayores: Poseidón y Hades. Así él quedó con el cielo, Poseidón con el mar y Hades con el inframundo, pues la tierra no podía ser repartida, ya que Gea estaba disgustada con la forma en que se habían hecho las cosas. Más tarde, Zeus obtiene el rayo como agradecimiento de parte de los Cíclopes, y hace de su hermana Hera su mujer, con quien tiene a los dioses Ares, Hebe y Hefesto. Aunque tuvo otros hijos fuera del matrimonio con mujeres humanas y otras diosas.

Luego de que la Antigua Grecia fuera absorbida por el Imperio Romano, la influencia de Zeus siguió dominando hasta la llegada del cristianismo. Su nombre fue sustituido por el de Júpiter, al igual que el de muchas divinidades griegas que pasaron a tener los nombres que tienen actualmente los astros. Siguiendo esta vía del sincretismo cultural, la imagen de Zeus llegó a los nórdicos, pero no como el rey y padre de los dioses, sino como el dios del rayo. Es por esto que se asociaba entonces más con Thor que con Odín.




La Odisea es uno de los grandes clásicos de la literatura. Se trata del primer poema junto a la Ilíada de la literatura occidental. Su escritura se atribuye al griego Homero, aunque se cree que durante sus primeros siglos se transmitió por vía oral de forma recitada. Es una poema épico griego formado por 24 cantos que surgió, se cree, en el siglo VIII a.C. Al igual que muchos poemas antiguos comienza en mitad de la historia y se recurre a recuerdos del protagonista para narrar los hechos anteriores. Está dividido en tres partes y nosotros os vamos a ofrecer un resumen del libro de La Odisea de Homero. 

Resumen de La Odisea de Homero

Años después de la guerra de Troya, Odiseo (o Ulises en la versión latina del texto) se cree muerto al llevar demasiado tiempo sin haber regresado a casa. Se trata del rey de Ítaca y, en realidad, ha sido capturado y retenido por la diosa Calipso y por el dios del mar Poseidón, que desea vengarse de él por haber dejado ciego a su hijo. Mientras tantos, la esposa de Odiseo, Penélope, no para de recibir a hombres que pretenden convertirse en su marido y así ostentar su posición, creyendo firmemente que jamás regresará. Ella se niega a creer esta verdad y por ello manda a su hijo Telémaco en su busca. 

Su hijo inicia la búsqueda en Pilos, donde se entrevista con el rey Nestor que por desgracia no cuenta con ninguna información acerca de su padre. Sin embargo le aconseja bien, ya que le indica que vaya a visitar al rey Menelao en Esparta pues piensa que sí puede tener información. Y vaya si la tiene, ya que es precisamente él quien guía a Telémaco en la búsuqeda de Odiseo: le confirma que su padre sigue vivo y ha sido retenido por Calipso y Poseidón en contra de su voluntad. 

Es finalmente Atenea quien consigue salvar a Odiseo, pues tiene piedad de él y pide a su padre Zeus (dios de dioses) que le diga a Calipso y Poseidón que lo liberen. Estos cumplen con la palabra otorgada a Atenea y Odiseo finalmente logra escapar de su cautiverio años después. Pero la historia no termina ni mucho menos aquí, puesto que Odiseo sufre un accidente en la barca que utiliza para volver a casa y termina en la tierra de los feacios. Aquí Atenea vuelve a echarle una mano, ayudando a que la princesa de los feacios se enamore de él y hable con sus padres para que le ofrezcan comida y refugio. Aquí es donde La Odisea regresa atrás en el tiempo en las palabras de Odiseo, que narra sus aventuras vividas hasta llegar hasta este punto. 

Así, conocemos cómo Odiseo salió de Troya junto a sus soldados y narra sus aventuras en lotófogaos, en la isla de los Cíclopes (donde ciegan a Polifermo para poder escapar y posteriormente enfurecer a Poseidón), sus aventuras en la isla de Heolo donde abren un cofre esperando tesoros y se encuentran con una horrible tempestad que los aleja irremediablemente de Ítaca hasta llegar a los dominios de Circe, una poderosa hechicera que convierte a algunos de los soldados en cerdos y con la que permanece durante un año hasta que esta le deja marchar. Habrá más peligros hasta que consigan volver a casa, como las sirenas que con su canto atraen a los hombres hasta su irremediable muerte o el enfrentamiento con los monstruos Escila y Caribdis.

Al final, Odiseo consigue llegar a la isla de Calipso, donde queda retenido durante siete largos años hasta los hechos narrados al inicio de la historia. Conociendo esta increíble epopeya, los feacios terminan ayudándole a regresar a Ítaca. Una vez allí y con la ayuda de su hijo Telémaco, matan a todos los pretendientes de Penélope, generando un gran revuelo, pero dejando el territorio en la más absoluta paz gracias a la intervención última de Atenea y Zeus. Por fin está en casa.



Esparta no tenía ejército, lo era. La pequeña población de Lacedemonia fue, en efecto, el primer Estado militar de la historia: sus habitantes, peones cuyo único objetivo era la total sumisión a las leyes e intereses de la patria. Desde entonces el término espartano califica todo aquello que recuerda la regla ascética y los criterios de disciplina que imprimieron la vida de los lacedemonios.

Llegados del norte hacia el año 1.200 antes de Cristo, los dorios transformaron el mundo griego bajo su empuje. Con ellos, Europa occidental, hasta entonces una región salvaje y muda frente a los imperios orientales, se afirmó como rival. Porque los dorios, a diferencia de otros pueblos como los aqueos o los jonios, no fueron unos invasores pacíficos. Fue una casta conquistadora que se asentó primero en el valle de Laconia y años después en la llanura vecina de Mesenia, al sur del Peloponeso, infundiendo en todo el mundo mediterráneo una nueva y desconocida organización social.

En la estructura social rígidamente jerarquizada de Esparta, el campesino pasivo y conservador dejaba paso preferente al soldado. En ella sólo la minoría ciudadana poseía plenos derechos civiles y políticos. La mayoría restante eran los ilotas, antiguos pobladores de Esparta que fueron esclavizados para cultivar las tierras. Sobre esa masa de desheredados se elevaban los periecos, habitantes sometidos pero libres de las zonas alejadas que no habían sido confiscadas durante la invasión y dedicados al comercio y la artesanía. Junto a los templos de Artemisa y Atenas, los cuarteles caracterizaron la silueta de la ciudad. Pero no sólo su perfil arquitectónico, también la atmósfera de la ciudad se impregnó del carácter castrense, quizá como resultado de su propia estructura social.

Inquietas por la desproporción numérica entre ciudadanos libres y desheredados, y la desigualdad social que originaba la hostilidad de los ilotas y el descontento de los periecos, las autoridades espartanas instituyeron un estado de semisitio permanente para evitar cualquier revuelta interna. Así todas las instituciones primitivas y el conjunto de leyes, atribuidas al héroe legendario Licurgo, estuvieron dirigidas a formar a todos y cada uno de los espartanos libres en soldados profesionales.

La férrea disciplina espartana comenzaba ni bien llegaba el niño al mundo: el recién nacido era adoptado por el Estado y desde los siete a los veinte años instruido por el agoge, una severa educación destinada a templar su carácter. Al poco de nacer los niños eran presentados desnudos a una comisión de ancianos de la comunidad para que los examinara. Los débiles o deformes, incluso los cortos de talla no aprobaban el examen y eran arrojados por un barranco desde el pico del monte Taigeto.

Cumplidos los siete años el niño era arrancado del hogar familiar. A partir de entonces y hasta los veinte el chico entraba a formar parte de los cuarteles juveniles donde, a través de una compleja jerarquía de clases de edades y pruebas de iniciación, era formado e instruido en las artes de la guerra. Durante la mayor parte del año los alumnos dormían al raso sobre esteras porque así tendrían que hacerlo también en los campos de batalla. Además de enseñarles a leer, escribir y los rudimentos matemáticos, la formación del joven espartano iba dirigida exclusivamente a convertirle en hoplita: desarrollar su fortaleza y resistencia física, a la par que someterle a duros ejercicios de supervivencia y constantes entrenamientos para ejercitar su destreza con la lanza y espada.


 El espartano seguía viviendo militarmente en barracas o tiendas sin conocer las comodidades caseras hasta los treinta años. Se lavaba poco, ignoraba la existencia del jabón, debía procurarse la comida y costear sus propias armas. Aunque a partir de los treinta el joven soldado podía regresar a su casa y tomar esposa, hasta los sesenta vivía en una especie de movilización permanente. Comía en mesas comunales y acudía esporádicamente a ver a su mujer, preferentemente por las noches.
Naturalmente esa severa disciplina entre la casta guerrera, así como su injusta estructura social, sólo podía mantenerse si Esparta sostenía un absoluto aislamiento con el mundo exterior. Favorecidos por la cadena montañosa que circundaba el valle y dificultaba los contactos con otras ciudades helenas, los órganos gubernamentales hicieron todo lo posible por cortar el paso a las ideas progresistas de justicia social para no perder sus privilegios patronales.

Curiosamente el modelo social de Esparta, pueblo para el que las virtudes masculinas como la valentía o la fuerza eran valores absolutos, no puede encajarse en el tradicional sistema patriarcal. Salvo en algunos asuntos de gobierno, la mujer en Esparta estuvo equiparada socialmente al hombre. Esa elevada posición no tuvo ningún otro ejemplo en el resto del mundo griego. Ni siquiera en la democrática Atenas, donde la mujer siempre se mantuvo en segundo plano, a la sombra del varón.
Dicen que pudo ser porque los dorios fue la única tribu de la comunidad helena que trajo consigo a sus propias mujeres para asentarse en las regiones conquistadas. Los demás nunca se atrevieron a viajar con ellas, dejándolas atrás en sus patrias de origen, por lo que, como luego hicieron los romanos con las sabinas, se vieron obligados a raptar a las féminas del lugar, que siempre serían consideradas ciudadanas de segunda. Por el contrario en Esparta la igualdad de los sexos fue absoluta como lo demuestra el hecho de que sólo los hijos de espartana recibían la titularidad de ciudadanía.
Esa equiparación pudo ser fruto de la semimovilización permanente a la que estuvo sometido el varón espartano hasta que cumpliera los sesenta años. Las tareas encomendadas a la mujer de Esparta abarcaban muchos aspectos: se encargaban de gobernar los hogares y administrar las finanzas de la familia, tenían responsabilidad absoluta para educar a sus hijos hasta que cumplieran la edad prescrita para que ingresaran en los cuarteles juveniles y se ocupaban de supervisar el trabajo de sus ilotas.
Las niñas espartanas recibían una educación similar a la de los muchachos: además de leer y escribir, aprendían música y danza, y se les incluían el deporte y la gimnasia como disciplina obligatoria. Las competencias deportivas solían ser con frecuencia mixtas y ningún espartano se avergonzó nunca de ser vencido por una mujer en el encuentro. La juventud de Esparta tampoco conocía el pudor porque desde temprana edad los contrincantes contendían desnudos en la palestra.

Las constantes batallas y conflictos internos habían ido desangrando las tropas, reduciendo peligrosamente la población militar que habitaba sus cuarteles. Así, mientras que en el año 490 a. de C. el ejército lacedemonio contaba con 8000 hoplitas, sólo trescientos años después la cifra había disminuido a 700. Al hablar así de la historia de Esparta podríamos preguntarnos: ¿Fue realmente un pueblo tan violento? Ciertamente Esparta se distinguió por ser una irrefrenable máquina de guerra pero nunca por un carácter sanguinario o cruel. Sucede que los espartanos, tan disciplinados para muchas cosas, nunca se preocuparon por dejar testimonio alguno de sus costumbres y actividades, y las noticias que nos han llegado se deben única y exclusivamente a la afilada pluma de autores e historiadores atenienses.

Hoy podemos afirmar que las tropas espartanas respetaron y observaron siempre las normas que regían las campañas bélicas de la época. Jamás atacaron o asaltaron al enemigo en contra de la voluntad de sus dioses. Como era costumbre, antes de comenzar la lucha, sacrificaban un animal para consultar el deseo divino. Si los signos de la víctima eran de mal agüero, posponían la batalla hasta que éstos les fueran más propicios. Cuenta Tucídides que en la batalla de Platea (479 a. de C.), que enfrentó a Esparta con el ejército persa, ningún hoplita lacedemonio movió un dedo hasta que finalizaron los rituales de sacrificio, a pesar de que las flechas enemigas habían comenzado a causar las primeras bajas en sus filas.

Humilde y desinteresada, Esparta permitió a Atenas llevarse la gloria y los laureles de salvar la Hélade. Preocupada antes porque su régimen militar mantuviera el orden interno del Estado que por dominar los mares, no dispuso de armada, dejando el campo libre para que Atenas acaparara la hegemonía marítima. Unicamente respondió con toda la fuerza de lo que era capaz cuando el mundo griego se vio seriamente amenazado por la invasión del poderoso ejército persa. Fue precisamente en el desfiladero de las Termópilas (480 a. de C.) donde Esparta libró la última pero la más genial de las batallas de su historia.

Allí el heroico comportamiento de los 300 hoplitas lacedemonios comandados por su rey Leónidas ha pasado a la historia como ejemplo de lealtad patriótica. Durante dos días el escaso contingente espartano supo mantener en jaque a los temibles arqueros del persa Jerjes, sucumbiendo al fin bajo una densa lluvia de flechas, pero fieles al estribillo que las madres de Esparta cantaban cuando sus hijos iban a la guerra: “Vuelve con el escudo o encima de él.”



El hombre llega a América tras un largo proceso migratorio, cuyo recorrido inicia en África y finaliza en América. La última glaciación fue la de Wisconsin, durante esta glaciación el hombre ingresó a América procedente de Asia nororiental.

Para poder subsistir, el hombre tuvo que recurrir a actividades elementales, como la recolección, la pesca y la caza; evidenciándose de esta forma, la primera contradicción del hombre contra la naturaleza, correspondiente a la primera etapa de la historia de la humanidad. Los hombres migran de un lugar a otro buscando territorios donde poder asentarse para aprovechar los recursos naturales y satisfacer sus necesidades.

Desde el siglo diecinueve existen múltiples teorías sobre el poblamiento en el continente americano, sobre cómo y cuándo fue poblado América por primera vez. Algunas de esas teorías son completamente falsas y carecen de fundamento. Otras en cambio tienen mucha más credibilidad. En las siguientes tres entradas vamos a analizar cada una de ellas, comenzando en esta entrada por las llamadas teorías clásicas.

Las diversas teorías sobre el poblamiento humano en América pueden dividirse en dos bloques. Por un lado estarían las teorías clásicas o teorías del poblamiento temprano, planteadas en las últimas décadas del siglo diecinueve y la primera mitad del siglo veinte, las cuales vamos a ir desarrollando en esta entrada. Por otro lado, tenemos las teorías novedosas, llamadas de poblamiento temprano, basadas generalmente en nuevas evidencias arqueológicas y genéticas. Todas las teorías novedosas serán desarrolladas en la siguiente entrada.

Debemos empezar las teorías clásicas con la teoría desarrollada por el científico argentino Florentino Ameghino (Luján, dieciocho de septiembre de 1854- La Plata seis de agosto de 1911). Esta teoría, conocida como La teoría autóctonista, fue propuesta por primera vez en 1879 en un congreso Americanista en París.

Según la teoría de Ameghino, el origen de los primeros pobladores de América no sería desde otros continentes, como apuntan el resto de teorías, sino que el hombre americano sería originario de la Pampa Argentina. Presentó una serie de restos humanos que según él pertenecían al terciario al que se le denominó “homo pampeanus”. Se demostró posteriormente que su teoría era completamente falsa ya que los restos eran del cuaternario y pertenecían a felinos y monos mezclados con huesos humanos recientes.

El engaño de Ameghino tiene una razón temporal. En 1879, Buenos Aires estaba considerado por muchos como el centro del mundo debido a que está recibiendo una ingente cantidad de inmigrantes europeos cada día y se estaba formando allí una gran sociedad. Si el hombre americano fuera originario de Argentina daría al país una gran publicidad y atraería todavía más cantidad de inmigrantes.

Otra de las teorías es la desarrollada por el médico y arqueólogo Charles Abbott (nacido en Trenton, Nueva Jersey, cuatro de junio de 1843- Bristol, Pennsylvania, veintisiete de julio de 1919). En 1876, Abbott encontró en su granja situada en Delaware instrumentos líticos que él pensó que podían ser de culturas indígenas anteriores a las actuales. Pero al analizar la gravilla que rodeaba a los restos, está arrojó como resultado unos diez mil años de antigüedad.

Este hallazgo supuso una conmoción en su época al rebatir las teorías bíblicas existentes sobre el poblamiento a nivel mundial al situar la llegada del hombre a América varios miles de años antes de lo que la comunidad cristiana sostenía. Su teoría fue rechazada también en su momento por la comunidad científica por su falta de rigor científico, pero ahora se conoce que varias de las teorías de Abbott tienen veracidad.

El yacimiento de Folsom es unas décadas posterior a los hallazgos de Charles Abbott pero siguen la misma línea de investigación. En el año 1908, el geólogo, astrónomo, naturalista e historiador aficionado Georges McJunkin, esclavo liberado durante la Guerra de Secesión Americana, encontró industria ósea en la aldea de Folsom, en Nuevo México. En 1926, cuatro años después de la muerte de McJunkin, el director del Museo de Historia Natural de Colorado, Jesse D. Figgins, descubrió  varias puntas de flecha de un estilo muy refinado que luego volverían a encontrarse en Clovis y otros yacimientos.  En agosto del año siguiente encontraron una punta de lanza insertada entre dos costillas de bisonte. Este hallazgo fue situado cronológicamente 10.285 años a.P. (antes del presente)

Otra teoría fue presentada por el antropólogo estadounidense de origen checo Alex Hrdlicka (Humpolec, Bohemia, actual República Checa, veintinueve de marzo de 1869- Washington D.C. cinco de septiembre de 1943). Vivió en Estados Unidos desde 1881. A la teoría de Hrdlicka se le conoce como la teoría asiática y según esta teoría el ser humano habría ingresado en el continente americano por el Estrecho de Bering a través de un puente que se formó a raíz del descenso del nivel de las aguas de ese estrecho durante el último período glacial. Desde Alaska se habrían dispersado por todo el continente.

Sin embargo, Hrdlicka nunca se postuló sobre la fecha de la llegada de los hombres a América. Rechazaba por completo las teorías de Abbott, McJunkin y otros que situaban la llegada del hombre al continente americano durante la edad del Pleistoceno. Él seguía la creencia del Instituto Smithsoniano, representada por William Henry Holmes (uno de diciembre de 1846 Harrison County, Ohio- veinte de abril de 1933 Rock Creek, Michigan), que sostenía que los primeros habitantes de América habían ingresado en un pasado reciente, imprecisamente estimada en unos pocos siglos antes de nuestra era.

Esta teoría de emigración de los pueblos mongoloides desde Asia hacia América se basa principalmente en una serie de semejanzas físicas entre el hombre asiático y los amerindios. Entre estas semejanzas tendríamos el cabello lacio y oscuro, ojos con pliegues mongólicos,  pómulos anchos y salientes, dientes en forma de pala y sobre todos lo que se conoce como “mancha mongólica”,  una pigmentación verdosa congénita que tienen los asiáticos e indígenas americanos al nacer y que desaparece con el paso de los años.

Pero Hrdlicka va mucho más allá con su teoría del poblamiento migratorio. Para el antropólogo checo-estadounidense existiría en América un solo poblamiento racial, una sola “familia” americana. Para él, entre todos los indios de América hay un conjunto de caracteres comunes que sugieren un origen común: el asiático mongoloide.

El etnólogo francés Paul Rivet, (Wasigny, siete de mayo de 1876 – París, veintiuno de mayo de 1958) realizó una teoría completamente diferente a la de Hrdlicka y que rebatía la teoría mono racial del estadounidense. Para Rivet existieron diversas emigraciones desde varios puntos del planeta hacia América. Por tanto acepta la llegada del hombre a América desde el Estrecho de Bering pero argumentaba que también llegaron desde el Océano Pacífico. Es la considerada como teoría oceánica. Según Rivet, grupos de Polinésicos y Melanesios habrían llegado a América Central y desde ahí se habían dispersados por todo el continente. El etnólogo francés aportaba una serie de argumentos antropológicos, etnográficos, lingüísticos y culturales que reflejaban las semejanzas entre diversos grupos indígenas americanos con grupos que habitan las islas de Melanesia y Polinesia.

En 1947 el explorador y biólogo noruego Thor Heyerdahl (Larvik, Vestfold, seis de octubre de 1914- Andora, Liguria, dieciocho de abril de 2002), lideró una asombrosa expedición de seis hombres que en 1947 construyeron una balsa, llamada Kon Tiki, construida con troncos, plantas y materiales naturales de Sudamérica y desde Perú navegó por el pacífico hasta llegar al archipiélago Tuamotu. Un viaje de ocho mil kilómetros de distancia alimentándose solamente con lo que recogían del mar. Este viaje demostró que la teoría oceánica de Paul Rivet podía ser válida.

Esta expedición fue recogida en un documental noruego-sueco de 1950 que obtuvo el Oscar al mejor documental en 1951 y más recientemente una película del año 2012, nominada al Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 2013; ambas con el título Kon-Tiki. Además, el barco fue expuesto en la Feria Mundial de Sevilla del año 1992.

Las teorías del poblamiento americano


Otra de las teorías clásicas fue la presentada por el antropólogo portugués Méndez Correa (Oporto, cuatro de abril de 1888- Lisboa, siete de enero de 1960). Es la conocida como teoría australiana. Para Méndez Correa, población que habitaba Australia construyó una serie de balsas que le permitieron en un primer momento colonizar las islas de Tasmania, Auckland y posteriormente la Antártida. Según este antropólogo luso, sobre el 5000 a.C. estos australianos pudieron cruzar toda la Antártida gracias a una época de clima más cálido de lo habitual. Después de varios siglos recorriendo las costas antárticas arribaron al Cabo de Hornos en la Tierra del Fuego y, más tarde, poblaron la Patagonia.

Para sostener esta teoría, Méndez Correa realizó una serie de estudios en la década de los años veinte del siglo pasado a las poblaciones nativas de la Patagonia y descubrió similitudes físicas, lingüísticas y etnográficas con los aborígenes australianos; entre las que destacamos el grupo sanguíneo, las formas craneales, la resistencia al frío, palabras comunes, uso de mantos de piel o las chozas en forma de colmena, entre otras.

Las teorías del poblamiento americano


Otra de las teorías clásicas fue la teoría de la cultura Clovis o cultura del llano, surgida en la mitad del siglo veinte en el sur de los Estados Unidos. Una serie de industria lítica fue encontrada en la localidad de Clovis, en Nuevo México. Las pruebas que se realizaron con radiocarbono dataron estas piezas de industria lítica entre el diez mil seiscientos y el once mil doscientos cincuenta a. C, datación que corresponde a los últimos años de la glaciación de Würm o Wisconsin (la última era de hielo).

Lo más característico de la industria lítica encontrada en Clovis son las formas acanaladas de sus puntas de lanza de piedras, de una complejidad y belleza mayores a lo habitual para su tiempo cronológico. La comunidad científica acepta en su totalidad que el pueblo Clovis era un pueblo que cazaba mamuts, ya que son abundantes los yacimientos donde se han encontrado puntas Clovis mezcladas con restos de mamut. Para muchos expertos, el pueblo Clovis pudo ser el directamente responsable de la extinción de los mamuts, pero es una teoría sin pruebas que la fundamente y es por tanto muy controvertida.

Los descubrimientos que se encontraron en Clovis y su datación provocaron que durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo veinte existiera lo que se conoce como el «consenso Clovis», esto es,  hubo un consenso en toda la comunidad científica internacional que los habitantes de Clovis serían los primeros pobladores del continente americano, con una datación aproximada de trece mil años de antigüedad y que habrían llegado al continente desde el Estrecho de Bering, como había argumentado con anterioridad el antropólogo Alex Hrdlicka.

Sin embargo, en los últimos veinticinco años del siglo veinte e inicio del siglo veintiuno se han encontrado una serie de evidencias que sin duda rebaten la idea de que la cultura Clovis fue la cultura más antigua que pobló el continente americano. Son las llamadas teorías novedosas o teorías del poblamiento temprano, las cuales desarrollaremos en la próxima entrada.



El arte: manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. Los artistas de la pintura, destacados en la historia por sus obras de arte, alcanzan la maestría no sólo con estudio y práctica. En sus trabajos subyace el estímulo a lo subjetivo, pues emplean expresiones estéticas ajenas a la clasificación lógica. Junto a la técnica utilizada para aplicar colores, los poseedores de este don, demuestran a primera vista que su habilidad es en realidad una virtud al descubierto. Las pinturas más famosas del mundo no tienen por qué ser las mejores pinturas de la historia del arte, sino aquellas pinturas que se han convertido, con el paso del tiempo, en íconos culturales. Son imágenes populares, fácilmente reconocibles, reproducidas, homenajeadas e, incluso, parodiadas. Aquí las obras de arte más famosas del mundo:

1. El Guernica



Uno de los cuadros más conocidos de Pablo Picasso, pintado en los meses de mayo y junio de 1937, cuyo título alude al bombardeo de Guernica, ocurrido el 26 de abril de dicho año, durante la Guerra Civil Española, fue realizado por encargo del Director General de Bellas Artes, Josep Renau a petición del Gobierno de la República Española para ser expuesto en el pabellón español durante la Exposición Internacional de 1937 en París, con el fin de atraer la atención del público hacia la causa republicana en plena Guerra. Los tonos grises se explican porque la primera noticia que tuvo Picasso del bombardeo fue a través del periódico. Se dice que en 1940 un oficial alemán le preguntó a Picasso que si era él quien había hecho eso. El pintor respondió: “No, han sido ustedes”. 

Se expuso al público, primero, en el Casón del Buen Retiro, y después, desde 1992, en el Museo Reina Sofía de Madrid, donde se encuentra en exhibición permanente.

2. La Creación de Adán




Es un fresco en el techo de la Capilla Sixtina, pintado por Miguel Ángel alrededor del año 1511. Ilustra el episodio bíblico del Génesis en el cual Dios le da vida a Adán, el primer hombre (según la tradición bíblica). Se puede apreciar el contraste de las dos entidades gracias a sus posiciones en el fresco: Dios flota, pues es celestial; en cambio, Adán se encuentra acostado en la tierra por su condición como mortal. Asimismo, en la obra se observa a un creador dinámico que parece descender a gran velocidad dotado de gran poder, contra un Adán estático, cómodamente instalado en la superficie.
Un aspecto que dio pie a muchas teorías es la presencia de una figura femenina al lado de Dios. El creador la rodea con su brazo izquierdo, quizá, protegiéndola o preparándola para llegar al mundo. Muchos estudiosos afirman que se trata de Eva, quien todavía espera su turno para ser creada.

Las líneas compositivas son diagonales y dotan a la escena de dinamismo. La perspectiva es una de las grandes conquistas de esta secuencia, ya que hay una captación tridimensional que logra con intrincados y complicados puntos de fuga y escorzos nunca antes realizados en la historia de la pintura.


3. Los Girasoles



Es una serie de cuadros al óleo realizados por el pintor holandés Vincent van Gogh que destacan por la minuciosidad de sus trazos, pues el artista acostumbraba pintar con pinceladas fuertes y expresivas. Los cuadros muestran girasoles en las diferentes etapas de su vida, lo que le permitió utilizar toda la gama de amarillos. 
De la serie hay tres cuadros similares con quince girasoles en un jarrón, y dos con doce girasoles, también en un jarrón. Las pinturas fueron plasmadas en lienzos de cerca de 93 × 72 cm. Su casa en Arles con fachada amarilla, junto con el ardiente sol mediterráneo del sur de Francia, fueron la fuente de inspiraron para elaborar esta serie. 

4. El Grito




El Grito es el título de cuatro cuadros del noruego Edvard Munch. La versión más famosa se encuentra en la Galería Nacional de Noruega y fue completada en 1893; otras dos versiones del cuadro se encuentran en el Museo Munch, también en Oslo, mientras que la cuarta versión pertenece a una colección particular. Esta obra fue considerada en su época como arte demente y degenerado. Sus robos, en 1994 y en 2004, permitieron darle un poco de publicidad. Sin embargo, la fama proviene de su aparición en una portada de la revista Times. 
Todas las versiones del cuadro muestran una figura andrógina en primer plano, que simboliza a un hombre moderno en un momento de profunda angustia y desesperación existencial. El paisaje del fondo es Oslo visto desde la colina de Ekeberg. El Grito está considerado como una de las más importantes obras del artista y del movimiento expresionista, pues constituye una imagen de ícono cultural, semejante al de la Gioconda, de Leonardo Da Vinci.

5. La Gioconda



También conocida como La Mona Lisa, realizada por Leonardo Da Vinci, sin duda se gana el título de la pintura más conocida en el mundo. Su misteriosa sonrisa es lo que intriga a millones de personas; hoy se sabe que la sonrisa fue pintada con colores que  se aprecian mejor con la vista periférica. La Gioconda es el cuadro más famoso que existe. De ahí que aunque nunca se haya subastado, si lo fuese, probablemente alcanzaría la cifra más alta de la historia del arte. Por esta razón no es extraño que Vicenzo Perrugia (pintor italiano) haya robado la pieza del Louvre en 1911, aunque apareció dos años más tarde en Italia. El cuadro no sólo fue robado, sino que, también, rociado con ácido y golpeado con una piedra por un hombre en el propio Louvre. Es la pintura más visitada del museo, con más de seis millones de visitantes al año.
Adquirida por el rey Francisco I de Francia, a principios del siglo XVI, desde entonces es propiedad del Estado Francés, y actualmente se exhibe en el Museo del Louvre de París.

6. La Noche Estrellada



La noche estrellada es una de las obras maestras del pintor neo-impresionista Vincent Van Gogh. Aunque muchos conocen algunas de sus obras, pocos saben la historia tormentosa de su vida. Sin embargo, su situación económica y emocional nunca interfirió en su productividad, Van Gogh pintaba, al menos, un cuadro diario, mientras que sus contemporáneos tardaban meses en pintar uno solo. 
El cuadro muestra la vista exterior durante la noche desde la ventana del cuarto del sanatorio de Saint Rémy de Provence, donde se recluyó hacia el final de su vida. Sin embargo, la obra fue pintada durante el día, de memoria. Data de mediados de 1889, trece meses antes del suicidio de Van Gogh. Desde 1941 forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York. 

7. Las Tres Gracias


Las Gracias, de Peter Paul Rubens, representa a las hijas de Zeus y pueden citarse como el tipo de belleza ideal, mientras que las de Rubens pueden corresponder a la belleza más sensual. Aglaya, Talia y Eufrósine no fueron para Rubens más que una excusa para pintar tres academias femeninas, una reproducción de las exuberantes formas de sus habituales modelos.
En la actualidad, el cuadro se encuentra expuesto en el Museo del Prado de Madrid, España. Este óleo mide 221 cm de alto por 181 cm de ancho.

8. La tentación de San Antonio



Cuadro realizado por el pintor español Salvador Dalí en 1946. El óleo sobre lienzo, de la corriente surrealista, mide 90 x 119,5 cm, y se conserva en Bruselas en el Musée Royaux des Beaux-Arts.
En el cuadro se muestra a San Antonio Abad en un desierto, arrodillado y sosteniendo una cruz hecha con dos varitas para protegerse de las tentaciones que lo atacan, éstas son representadas por un caballo y una fila de elefantes,  ambos con sus patas alargadas, cada uno cargando con una tentación.

El cuadro describe, literalmente, las tentaciones a las que el hombre normalmente cae:  Ambición, representada con el caballo, el cual tiene sus pezuñas desgastadas y llenas de polvo. 

Tentación, representada por la mujer sobre el primer elefante.

Avaricia, representada por los dos elefantes sobre los que hay una pirámide y una casa de oro, y dentro de ésta última, un busto de mujer lo aguarda.

9. Los fusilamientos del 3 de mayo



Del autor Francisco de Goya, Los fusilamientos data de entre 1813-1814, perteneciente al Rococó español. Se trata de un óleo sobre lienzo y representa la lucha del pueblo español contra la dominación francesa en el marco histórico de la Guerra de la Independencia entre los días dos de mayo de 1808, día en el que los españoles se sublevan y que también está representado por dicho autor. Este cuadro fue un encargo de Luis María de Borbón y Vallabriga. Se conserva en el Museo del Prado.

10. La Última Cena



Original de Leonardo Da Vinci, ejecutada entre 1495 y 1497, se encuentra en la pared sobre la que se pintó, en el refectorio del convento dominico de Santa María de las Gracias, en Milán (Italia). La pintura fue elaborada para su patrón, el duque Ludovico Sforza de Milán. No es un fresco tradicional sino un mural ejecutado al temple y óleo sobre dos capas de preparación de yeso extendidas sobre enlucido. Mide 460 cm. de alto por 880 cm. de ancho.
La obra representa la última cena de la vida de Jesús, en la que ofrece pan y vino a sus apóstoles.


Mancora 


Huarmey 


Canta - Junin


Junin - selva peruana


Comunidad Ashaninka - departamento de San Martín 




Plaza de armas - Canta


Piura Máncora 


Baños del Inca  - Cajamarca


Plaza de armas - Cajamarca



Amazonia peruana - Loreto


Laguna Hatun Cocha - Huanacayo


Muchu Pichu 


Una "suimanga de espalda oliva" alimenta a sus polluelos en Malasia. Estas aves miden no más de 12 centímetros de longitud. Foto AP/ Vincent Thian


Un elefante lanzando arena con su moco en Wuppertal, Alemania. Foto/ AFP


Un grupo de jirafas comen un pastel de paja en el zoológico de Gelsenkirchen, Alemania. Foto AP / Martin Meissner


Gaviotas descansando en Ribnitz-Damgarten, noreste de Alemania. Foto/ AFP


Un ardilla corre tras recoger una semilla en un parque de Stuttgart, Alemania. Foto/ AFP


Una bandada de pájaros alzan vuelo durante una puesta de sol en Naypyitaw, Myanmar. Foto AP/ Aung Shine Oo



Un hipopótamo hambriento a la hora de la comida en el parque de animales en Le Cornelle en Valbrembo, Italia. Foto AP/Antonio Calanni



Un colibrí captado durante una observación de aves en la granja de Alejandría, en Cali, Colombia. Foto AFP/ Luis Robayo



Una tortuga negra india (Melanochelys trijuga) y su cría en Guwahati, India. Foto/ EFE


Un oso polar jugando con una pelota en una piscina en Wuppertal, Alemania. Foto/ AFP

Estas imágenes que cambiaron la historia del mundo son recordatorios de que tan extremos son los comportamientos del ser humano.


Lewis Hine fue uno de los primeros fotógrafos en usar la fotografía para la denuncia social. Visitó las fabricas y las granjas desde Massachusetts hasta Carolina del Sur para contar la explotación laboral de casi dos millones de niños. La foto es de 1908 y muestra a Sadie Pfeiffer, una niña de 8 años que trabajaba en una fábrica textil en Lancaster, en Carolina del Sur.

Las fotos de Hine contribuyeron a sensibilizar la opinión pública e impulsaron la aprobación de las leyes que en los años 20 reglamentaron el trabajo infantil.


La celebre foto del monstruo de Loch Ness, tomada por el ginecólogo Robert Kenneth Wilson, y fue publicada en la primera página del Daily Mail el 21 de abril de 1934, alimentando la leyenda.

En los años '80 se comprobó que se trataba de un submarino juguete al que se la había pegado una cabeza ficticia de serpiente.



Foto de la celebre fotógrafa Dorothea Lange que se convirtió en el símbolo del hambre y de la pobreza sufrida por millones de estadounidenses durante la Gran Depresión en los años '30. La mujer se llama Florence Owens Thompson, tenía 32 años y  Lange la fotografió varias veces junto con sus siete hijos.


El dirigible Hindenburg explotó el 3 mayo de 1937 en Lakehurst, New Jersey. Murieron 36 personas y el desastre marcó el fin de los viajes con este medio de transporte.





"Soldier taking cover at Omaha Beach on D-Day", tomada por Robert Capa el 6 junio de 1944, es una de las fotos más famosas del desembarque en Normandia. Capa fue el único fotógrafo en estar presente durante la operación, junto con 34.250 soldados. El servicio fue publicado en la revista Life, aunque varias fotos terminaron perdidas debido a un error durante la fase de revelación.




Esta foto fue tomada el 23 de febrero de 1945 por Joe Rosenthal, un fotografo de Associated Press en el monte Suribachi, en la isla japonesa de Iwo Jima. Se convirtió en una de las imágenes más conocidas de la Segunda Guerra Mundial.


Otra famosa foto del segundo conflicto mundial. La foto, tomada el 14 de agosto de 1945 por Alfred Eisenstaedt retrata los festejos por el fin de la guerra en Times Square, Nueva York.




La icónica foto de Ernesto "Che" Guevara fue tomada el 5 marzo de 1960 por el cubano Alberto Korda. Se hizo famosa después de la muerte del guerrillero y fue reproducida millones de veces en posters, camisetas y banderas.


El fotograma número 313 que muestra el momento del asesinato del presidente de Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy en Dallas, el 22 de noviembre de 1963. El vídeo completo fue publicado recién en 1975.



La foto de los Beatles jugando con unas almohadas fue tomada por el fotografo escocés Harry Benson, quien acompaño al grupo durante su gira en Paris. La foto retrata una escena ocurrida en el hotel Jorge V en Paris, en 1964, el día antes que la banda descubriera que su canción "I Want to Hold Your Hand" había llegado al primer lugar de la clasifica estadounidense. Luego el fotografo siguió el grupo hasta Nueva York y contó la Beatlemania en EEUU: su colaboración continuó durante varios años.



Una de las fotos más emblemáticas de la guerra en Vietnam. El general de Vietnam de Sur, Nguyen Ngoc Loan, dispara a un prisionero acusado de ser un vietcong en Saigon, el 1 de febrero de 1968.



"Earthrise", fue tomada por el astronauta de NASA William Anders de la misión Apolo 8: muestra el amanecer de la Tierra desde la Luna y fue tomada el 24 de diciembre de 1968.



Edwin Aldrin, piloto de la misión Apolo 11, fotografiado durante la primera caminata lunar, el 20 de julio de 1969.



Otra celebre imagen de la guerra en Vietnam. Muestra los efectos de los ataques con bombas al napalm. Nick Ut, el fotógrafo que la tomó, ganó el año siguiente el premio Pulitzer.




11 de septiembre de 1973: el presidente chileno Salvador Allende observa los ataque de los golpistas guiados por Augusto Pinochet dejando del palacio presidencial de la Moneda, en Santiago del Chile. Allende transmitió su último discurso, y luego se suicidó.


La imagen símbolo de las protestas y de la represión del ejército chino en la Plaza Tienamnen de Beijing. Fue tomada el 5 de junio de 1989. Aún se desconoce la identidad y el destino del hombre que se enfrenta a los tanques.


Esta imagen -conocida como los "Pilares de la Creación"-fue tomada por el telescopio espacial Hubble en 1995 y permitió descubrir muchos procesos que llevan a la creación de las estrellas.


Es la primera foto tomada con un teléfono celular: la tomó Philippe Kahn el 11 de junio de 1997 en Santa Cruz, California y muestra a su hija Sophie, recién nacida, en el hospital.



"Falling Man", el hombre que cae, es una de las fotografías más impactantes de los atentados del 11 de septiembre en el World Trade Center de Nueva York. Fue tomada por Richard Drew, un fotógrafo de la agencia AP.



1 de mayo de 2011: Barack Obama, Joe Biden y la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton observan la operación que llevará a el asesinato de Osama Bin Laden.


El cuerpo de Alan Kurdi, un niño sirio de 3 años muerto en el naufragio de un bargo dirigido a Grecia, en septiembre de 2015. La foto, tomada por Nilufer Demir de la agencia Dogan News Agency se convirtió en la imagen símbolo del drama de los refugiados y desató un intenso debate sobre la oportunidad de su publicación.