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 Una configuración de monitor dual ayuda a la organización y la eficiencia generales del trabajo, razón por la cual muchas personas se gastan bastante dinero en un segundo monitor para su PC. Ese espacio adicional se puede usar para hacer videollamadas, navegar por la web, enviar correos electrónicos o incluso dibujar con el lápiz óptico. Pero si, por ejemplo, tienes un Mac y un iPad, es posible que no tengas que gastarte nada en configurar ambos dispositivos.

Siempre que tengas un Mac y un iPad compatibles, puedes conectar rápida y fácilmente los dos dispositivos Apple y usar el iPad como una pantalla adicional para tu portátil. Usando Sidecar, que viene integrado en los dispositivos compatibles, puedes ampliar tu escritorio MacOS o duplicarlo en el iPad, ya que está equipado con controles de pantalla táctil para usar los dos dispositivos juntos sin problemas.



 

¿Dónde podemos encontrar las células madre?

La médula ósea es el tejido blando y esponjoso en el cuerpo que contiene las células madre hematopoyéticas. Se encuentran principalmente en la centro de la mayoría de los huesos.

Es un procedimiento que requiere de unas condiciones específicas por el equipo sanitario mediante el cual se trasplantan células madre sanas en la médula ósea o en la sangre. Así se restaura la capacidad de su organismo para producir los glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas que necesita.

Administración de células madre. Fuente: iStock
Administración de células madre. Fuente: iStock

¿Cuántos tipos de trasplante de médula ósea existen?

Existen diferentes tipos de trasplantes pero los principales serían el trasplante autólogo y el trasplante alogénico.

El trasplante autólogo o también conocido como autotrasplante pretende recuperar la función medular lo antes posible. En ocasiones se trata el cáncer con una dosis alta de quimioterapia o tratamiento de radioterapia que dañan las células madre y al sistema inmunitario.

Por ese motivo, se extraen previo al tratamiento células madre, que se devuelven posteriormente al tratamiento, a su cuerpo y restauran su sistema inmunitario y la capacidad de producir células sanguíneas y combatir las infecciones.

En el trasplante alogénico, las células madres provienen de otra persona a la que denominamos donante pero, ¿cómo podemos saber si eres un donante compatible?

Un donante compatible es un donante sano cuyas proteínas sanguíneas, que se denominan antígenos leucocitarios humanos (HLA por sus siglas en inglés), coinciden con los suyos.

Generalmente, los hermanos de los mismos padres a menudo son el donante más compatible, pero otro familiar o un voluntario no relacionado también puede serlo.

Quiero ser donante de médula ósea. Fuente: iStock
Quiero ser donante de médula ósea. Fuente: iStock

Quiero ser donante de médula ósea ¿qué puedo hacer?

Cuando nos referimos a los trasplantes de médula ósea, la frase “querer es poder”, muchas veces no es suficiente. Encontrar un “donante compatible” es un paso necesario para este tipo de trasplantes. Si estás interesado, puedes obtener más información sobre el Plan Nacional de Donación de Médula Ósea llamando el teléfono de información 900 102 688.

En 2021, España registró su máximo histórico de esta actividad. En total se realizaron 3.610 Trasplantes de Progenitores Hematopoyéticos que se obtuvieron de médula ósea, sangre periférica y sangre de cordón umbilical (SCU), lo que supone un crecimiento del 7% con respecto al año 2020.

Punción en la cresta ilíaca.  Fuente: iStock
Punción en la cresta ilíaca. Fuente: iStock

¿Cómo se lleva a cabo un trasplante de médula ósea?

La obtención de las células madres para el trasplante se puede realizar mediante múltiples punciones en la médula ósea, a través de sangre periférica y el cordón umbilical.

Cabe destacar que la médula ósea no tiene nada que ver con la médula espinal, situada en el interior de la columna vertebral. Por ello, la técnica de trasplante de médula ósea, no tiene ningún riesgo de lesión neurológica.

En el caso de la médula ósea, se obtiene las células madres mediante múltiples punciones en ambas crestas ilíacas posteriores (huesos situados en la parte posterosuperior de la cadera).

Se recomienda anestesia general y se realizan entre 2 y 4 pequeños orificios en la piel para aspirar las células madres. Se debe reponer parte del volumen de sangre mediante una autotransfusión durante el mismo procedimiento.

El efecto secundario más frecuente que provoca la donación de médula ósea es una ligera molestia en las zonas de punción que cesan a los pocos días.

Si hablamos de la sangre periférica, las personas reciben durante cuatro o cinco días una inyección diaria de un fármaco capaz de movilizar las células madre desde la médula ósea a la sangre.

Posteriormente a esto, se extrae la sangre del donante a través de una vena de la flexura del codo y es procesada en una máquina que separa las células madre y devuelve los restantes elementos de la sangre al donante a través de una vena del otro brazo. A este procedimiento se le denomina aféresis.

El último procedimiento para el trasplante de médula ósea es el más conocido, la sangre del cordón umbilical. Contiene una gran cantidad de células madre que pueden utilizar para trasplante.

Tras el parto, una vez cortado el cordón umbilical, es posible recoger la sangre junto con la placenta. Estas células se congelan y se criopreservan para un posible donante. Este procedimiento no conlleva ningún riesgo para la madre ni para el padre.

Actualmente España es el quinto país del mundo en número de unidades de sangre de cordón almacenadas en los 7 bancos públicos y 2 bancos privado existentes en nuestro país.

Para finalizar el artículo y siguiendo las indicaciones de la fundación Josep Carreras contra la leucemia. La donación de médula ósea es:

  • Ofrecer tu ayuda anónima y altruista a cualquier paciente del mundo que lo necesite
  • Un compromiso contigo mismo y con los demás
  • La única donación que se puede hacer en vida y en las que las células donadas se regeneran al 100%
  • La única curación posible para cientos de personas que lo necesitan
  • Es dar vida

Referencias bibliográficas:

Asociación Americana de Oncología. 2020. Qué es el trasplante de células madre. https://www.cancer.net/es/desplazarse-por-atenci%C3%B3n-del-c%C3%A1ncer/c%C3%B3mo-se-trata-el-c%C3%A1ncer/q%C3%BAe-es-el-trasplante-de-c%C3%A9lulas-madre-trasplante-de-m%C3%A9dula-%C3%B3sea 

Fundación Josep Carreras. 2022. La donación de médula óse



Sumeria, Asiria y Babilonia, civilizaciones perdidas. Sumeria fue una de las primeras civilizaciones humanas, Asiria causó un indescriptible terror y Babilonia llegó a ser el centro del mundo. Pero ya nada existe de estas míticas y milenarias civilizaciones que aparecen en la Biblia.





En este documental retrocedemos doce mil años, hasta el final de la Edad de Hielo, cuando el hombre se hace sedentario e inicia una compleja revolución cultural, plena de descubrimientos e invenciones asombrosas que transformarán su entorno y el mundo. El sedentarismo y la vida en comunidades más amplias traen consigo el concepto de propiedad. El hombre, hasta entonces cazador y recolector, tratará de asegurar su abastecimiento para superar los períodos de escasez, creando toda una nueva forma de vida en torno a la domesticación de animales y plantas, inventando la agricultura y la ganadería, el uso de la cerámica y los metales. El nacimiento de estas nuevas formas de vida, un proceso lento y gradual (denominado Neolítico posteriormente) que se produjo en el Creciente Fértil y en varios lugares del planeta, le permitirá pasar de la sumisa observación de la naturaleza a poder modificarla en su beneficio.
Nuestra capacidad cognitiva se reduce drásticamente cuando tenemos el móvil a mano, sentencia un estudio.

Tener el móvil delante te hace menos inteligente; incluso si está apagado. Esta es la sorprendente conclusión del estudio llevado a cabo por investigadores de la Escuela de Negocios McCombs de la Universidad de Texas en Austin (EE, UU.) y que recoge la revista Journal of the Association for Consumer Research.

¿Cómo es posible? Los expertos realizaron varios experimentos con alrededor de 800 usuarios de smartphone con objeto de medir cómo nos desenvolvemos realizando tareas o pruebas cuando tenemos el móvil cerca, incluso estando apagado.




En un experimento, los investigadores pidieron a los participantes que se sentaran en un ordenador y llevaran a cabo una serie de pruebas que requerían total concentración para poder obtener buenos resultados. Las pruebas se orientaron a medir la capacidad cognitiva disponible de los participantes, esto es, la aptitud del cerebro para almacenar y procesar datos en un momento concreto. Antes de comenzar, los participantes tuvieron que colocar sus teléfonos inteligentes ya fuese en el propio escritorio pero boca abajo, en su bolsillo, en su bolso o en otra habitación. Todos tuvieron que poner en silencio sus móviles.

Los investigadores descubrieron que los participantes que tenían los móviles en otra habitación superaron con creces a todos los demás pero, sobre todo, a los que tenían el móvil boca abajo en el escritorio, a su alcance.


Los hallazgos sugieren que la mera presencia de un smartphone reduce la capacidad cognitiva disponible y deteriora el funcionamiento cognitivo, a pesar de que los participantes sentían estar completamente concentrados y enfocados en las pruebas.

"Vemos una tendencia lineal que sugiere que a medida que el teléfono inteligente se vuelve más visible, la capacidad cognitiva disponible de los participantes disminuye. Su mente consciente no está pensando en su teléfono, pero ese proceso, el proceso de exigir que no piense en algo, utiliza algunos de sus limitados recursos cognitivos; es una fuga de cerebros", aclara Adrian Ward, líder del trabajo.

Los autores encontraron que no importaba si el móvil de otra persona estaba encendido o apagado, o si estaba boca arriba o boca abajo sobre un escritorio, el hecho de tener un móvil a la vista o de fácil alcance reducía la capacidad de una persona para concentrarse y realizar tareas.

"No es que los participantes estuvieran distraídos porque recibiesen notificaciones en sus teléfonos. La mera presencia de su teléfono inteligente fue suficiente para reducir su capacidad cognitiva", concluye Ward.

Referencia: Adrian F. Ward et al. Brain Drain: The Mere Presence of One's Own Smartphone Reduces Available Cognitive Capacity, Journal of the Association for Consumer Research (2017). DOI: 10.1086/691462

¿El efecto en el cerebro de jugar a videojuegos es positivo o negativo? Examinamos las evidencias científicas.



Las ventas de videojuegos siguen aumentando año tras año. En 2016, la industria de videojuegos vendió más de 24.500 millones de juegos (en 2015 fueron 23.200 millones). Entre ellos, los géneros de acción y aventura se llevan los mayores porcentajes de ventas, con juegos como Call of Duty, Grand Theft Auto o Battlefield.

Y es que los videojuegos representan una forma de entretenimiento muy popular entre todos los públicos. Millones de personas se divierten con videojuegos cada día, siendo el jugador promedio un adulto de más de 30 años de edad. Para los más jóvenes, los padres creen que los videojuegos tienen una influencia positiva en la vida de sus hijos. ¿Es así?
¿Hay consenso en la comunidad científica?

Un equipo de científicos de la Universidad Oberta de Cataluña (España) y del Hospital General de Massachusetts de Boston (EE. UU.), ha realizado un análisis sistemático de 116 estudios científicos distintos respecto a la influencia de los videojuegos en nuestro comportamiento y nuestro cerebro y que recoge la revista Frontiers in Human Neuroscience.

Los resultados de los estudios indican que jugar videojuegos no solo cambia el funcionamiento de nuestro cerebro, sino también su estructura, pues se producen cambios en muchas regiones del mismo.

Los videojuegos mejoran la atención

Los estudios incluidos en la revisión muestran que los jugadores muestran mejoras en varios tipos de atención, incluyendo la atención sostenida y la selectiva. Además, las regiones del cerebro que juegan un papel clave en la atención son más eficientes en las personas que juegan a videojuegos en comparación con los no jugadores, y requieren menos activación para mantenerse concentrados en tareas exigentes.

Los videojuegos aumentan el tamaño del cerebro

La evidencia científica también demuestra que jugar videojuegos aumenta el tamaño y el desempeño de partes del cerebro responsables de las habilidades visoespaciales -la capacidad para representar, analizar y manipular objetos mentalmente- . Concretamente, el hipocampo derecho.

Los videojuegos pueden crear adicción

En la parte negativa, los videojuegos pueden generar adicción. En los adictos al juego, existen alteraciones funcionales y estructurales en el sistema de recompensas neuronales -estructuras asociadas al placer, el aprendizaje y la motivación-. Pero, tal y como expresan los autores del estudio, "estos efectos no siempre se traducen en cambios en la vida real".

"Es probable que los videojuegos tengan aspectos positivos (en la atención, visuales y motrices) y negativos (riesgo de adicción), y es esencial que aceptemos esta complejidad", continúa Palaus.
Videojuegos en 3D

Otros estudio publicado en la revista Nature y desarrollado por científicos de la Universidad de California en San Francisco (EE. UU.) encontró que el uso del videojuego 3-D diseñado específicamente para el estudio mejoró el rendimiento cognitivo en adultos mayores e invirtió algunos de los efectos adversos en el cerebro asociados con el envejecimiento.

"Este hallazgo es un ejemplo poderoso de la plasticidad del cerebro. Es alentador que incluso un poco de entrenamiento cerebral pueda revertir parte de la disminución cerebral que ocurre con la edad", explica Adam Gazzaley, líder del trabajo.

En resumen, el efecto de los videojuegos en el cerebro es un nuevo campo de investigación que necesita seguir explorándose. Es probable que aún estemos arañando la superficie de su potencial como herramienta para mejorar la capacidad cognitiva y la prevención de trastornos cognitivos.

Referencia: Neural Basis of Video Gaming: A Systematic Review. Frontiers in Human Neuroscience. doi.org/10.3389/fnhum.2017.00248. 2017

Training the older brain in 3-D: Video game enhances cognitive control. University of California San Francisco. 2013






Oro, coltán y tugnsteno: estos tres materiales usados para fabricar móviles, consolas y otros dispositivos financian cruentos conflictos en países africanos.

¿Te imaginas un mundo sin móviles? Quizá ahora estés pensando en todas las acciones cotidianas que resuelves con tu teléfono. Pero hay más. En algunos países, son una ventana –la única– a la libertad; así, fueron el soporte esencial de las llamadas revoluciones del mundo árabe. En otros, como el nuestro, han hecho posible acontecimientos como el 15-M o las manifestaciones tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid.



Ese aparato que miramos unas 150 veces al día, del que se venden diecisiete unidades por segundo en todo el mundo, ha revolucionado la forma en la que nos comunicamos y relacionamos, cómo vivimos, cómo exigimos a nuestros políticos, cómo denunciamos. Y resulta paradójico que ese instrumento de libertad, en el sentido más amplio, pueda ser también, en algunos casos, un instrumento de opresión, de violación de los derechos humanos, de muerte, de esclavismo.

Muchos de los dispositivos electrónicos que compramos, y tanto usamos, se han relacionado con la financiación de conflictos armados en todo el planeta, como los de la República Democrática del Congo (RDC), la República Centroafricana o Ruanda. Estos países son muy ricos en algunos minerales y metales como el oro, el tungsteno, el tantalio y el estaño, imprescindibles para que nuestro smartphone, tableta o cualquier dispositivo electrónico se encienda, recargue la batería, vibre.

"Se conocen como minerales de conflicto y son aquellos que, de una forma u otra, están relacionados con crímenes de lesa humanidad y grupos armados en aquellos países en los que se obtienen, que suelen ser pobres, en vías de desarrollo", define Michael Gibb, de Global Witness, una ONG internacional que investiga y denuncia desde 1993 los vínculos entre la explotación de recursos naturales y los conflictos armados, la pobreza, la corrupción y los abusos contra los derechos humanos.

Minerales de sangre

Aunque no son el motivo por el que estos grupos armados luchan, les permiten obtener dinero con el que comprar armas, pagar a sus soldados, atraer a más miembros y así alargar la contienda. Para conseguir esos minerales también llamados de sangre, violan, matan, amenazan, roban, secuestran y fuerzan a personas a trabajar en condiciones inhumanas, como ha documentado tanto Global Witness como la ONU.

"La gente está más familiarizada con esta misma situación en torno a los diamantes, causa de guerras civiles en Angola, Sierra Leona o Liberia. Y, sin embargo, se sabe menos del coltán, presente en los productos que usamos cada día y también manchado de sangre", señala Gibb. Y se lamenta de que "la existencia de recursos naturales en estos países pobres, en lugar de ayudar a la población, de generar empleo y oportunidades de desarrollo, se convierta en una especie de maldición".

A pesar de que resulta difícil calcular una cifra, solo en 2013, según un informe de Enough Project, organización internacional sin ánimo de lucro, los grupos rebeldes congoleños generaron casi 1.000 millones de dólares (unos 897 millones de euros) a partir de minerales extraídos ilícitamente.

El realizador danés Frank Poulsen fue quizá el primero en mostrarnos qué ocurría con estos minerales de conflicto. En 2010 estrenó el documental Blood in the Mobile (Sangre en el móvil), con el que consiguió colocar la cuestión en la agenda social, política y empresarial.

Poulsen y su equipo rodaron en la RDC, uno de los países más pobres del mundo pese a que, paradójicamente, la ONU estima que tiene reservas de minerales aún sin explotar por un valor de 24 billones de dólares (unos 21,5 billones de euros).

La mayoría de las minas de las que se extraen estas sustancias preciadas están ubicadas sobre todo en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, fronterizas con Ruanda, en medio de densísimas selvas que solo se pueden cruzar a pie. Uno de los filones más grandes es el de Bisie, en el territorio de Walikale, de cuyas laberínticas entrañas unas 20.000 personas extraen cada día casiterita, bauxita y coltán, minerales básicos en electrónica.


“A diario salen porteadores de la mina y atraviesan durante dos días la selva con más de treinta toneladas de minerales a sus espaldas. Muchos son niños menores de catorce años”, denuncia Poulsen. En torno a los yacimientos hay poblados de chabolas hechas de raídos plásticos. “Muchas personas llegan aquí para intentar ganarse la vida, pero tienen que pagar dinero para poder bajar a las minas o dar parte del mineral que logran extraer a los grupos armados que las custodian, o a soldados corruptos del ejército. A veces tienen que pagar tanto que se ven atrapados”.

Los túneles suelen estar incluso a cien metros de profundidad. Cuesta tanto salir y entrar que, en ocasiones, las galerías se colapsan y muchos mueren asfixiados o aplastados. Según Poulsen, solo la mina de Bisie se estima que genera, según datos de 2010, unos 70 millones de dólares al año (62,8 millones de euros).

El conflicto armado en la RDC lleva en marcha desde 1996 y ha causado más de 2,6 millones de desplazados y la muerte a más de cinco millones de personas. Es, de hecho, la contienda que ha provocado más bajas desde la II Guerra Mundial.

Niños en la mina 

Bandi Mbubi es uno de los muchos congoleños que pudieron huir de su país para salvar la vida. Consiguió asilo político en el Reino Unido, donde reside, y fundó Congo Calling, una entidad sin ánimo de lucro desde la que intenta denunciar, concienciar y poner en la agenda política la situación de su país.

Este activista relata que grupos armados, así como facciones corruptas del ejército, controlan todas las fases en la obtención de minerales. “Hay niños hasta de ocho años allí abajo. Los fuerzan a entrar porque los agujeros son pequeños y estrechos. Se pasan días bajo tierra rascando minerales. No van a la escuela y las condiciones para su salud son nefastas”, denuncia.

Los minerales suelen salir del país a través de comercio ilegal, generalmente por la frontera con Ruanda, donde el tantalio se hace pasar por ruandés. Se estima que el 75 % de los fondos que sostienen el conflicto armado congoleño procede justamente de los ingresos de esas ventas.

Las materias que se extraen de estas minas son imprescindibles para fabricar las tecnologías de la comunicación. El principal es tal vez el coltán, que no es un mineral en sí mismo, sino la forma de denominar el tantalio y la columbita, ambos con muchas aplicaciones industriales; sobre todo el primero, que se utiliza para fabricar condensadores, encargados de almacenar la energía en móviles, consolas o portátiles.

El tungsteno es otro de estos materiales preciados. Es muy denso y permite fabricar piezas muy pequeñas y pesadas, lo que lo hace especialmente útil en la obtención de, por ejemplo, los vibradores del móvil. El oro es un metal muy noble que no se oxida, por lo que se aplica en microchips de alta calidad que necesitan un alto rendimiento.

Mina de cobre en Congo
En 2013, según datos de Global Witness, la Unión Europea importó minerales de la RDC y de sus países vecinos por valor de cerca de 19 millones de euros. No obstante, esos minerales entran también de forma indirecta como parte de una gran variedad de productos, como ordenadores, consolas, tabletas o móviles. Hace dos años, en el Viejo Continente compramos 240 millones de teléfonos y unos 100 millones de portátiles.

Las empresas fabricantes y las importadoras están al corriente de la vinculación entre materias primas y conflictos. "Al principio, cuando saltó a la luz el tema de estos minerales a finales de los años 90 y su relación con la violencia y la guerra en la RDC, se apresuraron a decir que no eran responsables porque no podían controlar la cadena de producción ni tampoco eran ellos los que negociaban con las minas", explica Mbubi. Afortunadamente, algo ha llovido desde entonces.

En esta década, tanto la ONU como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han publicado informes alertando sobre esta relación, así como una guía muy completa para las empresas que los usan, con recomendaciones para que se aseguren de que los minerales que compran se han obtenido de forma ética. Y, desde hace poco, doce países africanos, incluidos la RDC y Ruanda, tienen una legislación que obliga a las empresas a comprobar la cadena de proveedores.

"No se trata de que las grandes compañías no compren minerales en estos países, sino de animarlas para que lo hagan asegurándose primero de las condiciones en que se han obtenido esos recursos. Que tomen precauciones extra, porque son países tremendamente frágiles. Que sean muy transparentes e informen en todo momento sobre su cadena de proveedores. La idea es intentar contribuir de forma positiva al desarrollo de esos países", destaca Gibb.



Primeras iniciativas legales 
De poco sirven, sin embargo, todas esas regulaciones y recomendaciones si los principales compradores no toman medidas. En este sentido, en 2010 el Gobierno de los Estados Unidos dio un gran primer paso. Aprobó una ley, conocida como Dodd–Frank, por la que las empresas de este país han de determinar si sus productos contienen uno o más de los cuatro minerales principales de conflicto –estaño, tantalio, tungsteno y oro– y si estos han sido extraídos de la RDC o de alguno de sus nueve países vecinos. Por primera vez, una legislación occidental trataba de romper los lazos entre el negocio de minerales del Congo y la financiación de los grupos armados.

Y el 22 de mayo de 2015, el Parlamento Europeo votó una ley con una voluntad similar. La propuesta aprobada pretende obligar a las empresas, tanto fabricantes como suministradoras de materiales electrónicos, a controlar los procesos de extracción y compra de los minerales. Esta reglamentación obligará a auditar a 880.000 empresas de la Unión Europea que suministran material electrónico. El problema principal es la cadena de proveedores que lleva este mineral desde que se extrae de la mina hasta que llega al consumidor, que es sumamente compleja y ramificada. No es que sea muy distinto de otros sectores, como el textil, el alimentario o el financiero, pero sí es sumamente opaca.

"Escándalos en Europa relacionados con la comida –¿te acuerdas de aquel asunto de la carne de caballo?– hicieron que la presión social sobre las empresas provocara que estas dieran información acerca de la procedencia de la comida, en qué condiciones se fabricaba, en qué lugar, en qué condiciones estaban los trabajadores. Nosotros queremos extender esa aproximación al sector de los minerales", indica Gibb.

Ya hay algunas empresas que han dado pasos en ese sentido. Y ciertamente ya se puede advertir que "el compromiso de estas compañías con los derechos humanos aumenta el valor de sus marcas. Ahora mismo hay como dos mercados en paralelo: uno que da pasos para ser cada vez más transparente y otro muy opaco", señala Mbubi.


Un estudio sugiere que las generaciones nacidas a partir de 1980 usan las tecnologías igual que las anteriores, y no son mejores en la multitarea.



Con la progresiva llegada de la sociedad de la información, que ha tenido su evolución más espectacular en los últimos 15 o 20 años, se han introducido en el vocabulario conceptos que nos permiten diferenciar unas generaciones de otras, dependiendo de su relación con las "nuevas" tecnologías. Uno de estos colectivos son los nativos digitales, aquellos nacidos a partir de 1980, si bien algunos ponen el corte en 1984. Independientemente de eso, parece que dar por hecho una diferencia generacional en el uso de los dispositivos e internet supone un error para muchos investigadores.

La generación más joven utiliza la tecnología de la misma manera que las más viejas y no es mejor en la multitarea. Muchos miembros de la generación de conocimientos digitales utilizan la tecnología de la misma manera que muchos de sus mayores: absorben información pasivamente. Al menos así lo asegura un estudio publicado en la revista Teaching and Teacher Education, basado en un análisis detallado de más de 6000 sesiones individuales.

Entre las conclusiones de la investigación se recoge que no hay evidencia de que haya una sola nueva generación de jóvenes estudiantes, y que los complejos cambios que están teniendo lugar en el cuerpo estudiantil se deben a un componente relacionado con la edad que, simplemente, se hace más obvio con las el uso de las nuevas tecnologías. Entre estos se destacan los usos de los sitios de redes sociales, como  Facebook, la carga y manipulación de multimedia (por ejemplo, YouTube) y el uso de dispositivos portátiles para acceder al internet móvil.

Además, según los investigadores, la brecha entre los estudiantes y sus profesores no es fija, ni el abismo es tan grande. De hecho, hay poca evidencia de que los estudiantes ingresen a la Universidad con demandas de nuevas tecnologías que los profesores y las universidades no pueden cumplir.

Las encuestas muestran, por ejemplo, que los profesores y los expertos en educación se suscriben a decenas de "estilos de aprendizaje" diferentes y opuestos. Bajo estos, los niños pueden clasificarse como activistas o teóricos, organizadores o innovadores, no comisionados o empujadores, globalistas o analistas, aprendices profundos o de superficie, y así sucesivamente. ¿Podría el último ejemplo estar alterando el acceso y la provisión de tecnología en el aula, simplemente porque se cree que una nueva cohorte está más familiarizada con ella?

"Es indiscutible que la gente que se ha sido criada en las últimas décadas ha estado expuesta a una gran cantidad de tecnología digital, al menos en los países desarrollados", pero mientras que Don Quijote apuntaba contra paredes sólidas, aumir la existencia de nativos digitales, parece ilusoria. Ciertamente no es un gigante”, en palabras de Paul Kirschner, un investigador en educación de la Universidad Abierta de Holanda en Heerlen, que se describe a sí mismo en su trabajo académico como "luchador de molinos de viento".

El estudio plantea, además, otra preocupación. Una de las habilidades que se les supone a los nativos digitales es la multitarea. Pero la evidencia de ello también es escasa.

Referencias:

Paul A.Kirschnera. PedroDe Bruyckerec. The myths of the digital native and the multitasker. Teaching and Teacher Education. Volume 67, 2017, Pages 135-142. https://doi.org/10.1016/j.tate.2017.06.001
Se espera que estos nanosatélites llamados Sprites se conviertan en la piedra angular de futuras misiones de exploración interestelar.

El ser humano no ha dudado en desarrollar grandes avances a lo largo de su historia para descubrir el mundo que lo rodea: primero lo hizo en la Tierra, donde no quedan ya demasiados rincones vírgenes por explorar; y, desde el siglo pasado, ha puesto su mira en las estrellas. El sistema estelar más cercano al Sol es Alfa Centauri, y, en torno a una de sus tres estrellas –la enana roja Próxima Centauri– orbita el exoplaneta Próxima b, que podría reunir las condiciones para albergar vida y se encuentra a 4,2 años luz de la Tierra, por lo que ha suscitado el interés de la comunidad científica.




En abril del año pasado, el astrofísico Stephen Hawking explicó, en el marco de la iniciativa internacional Breakthrough Starshot, que, trabajando en colaboración con la NASA, tienen la pretensión de construir nanonaves del tamaño de una mariposa –llamadas StarChips– y dotadas de velas solares, que podrían realizar el viaje desde la Tierra hasta Alfa Centauri en solo veinte años (en comparación con los miles de años que le llevaría semejante periplo a una nave estándar de las actuales).

En este proyecto, Hawking cuenta con el apoyo del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, y del magnate ruso Yuri Milner, y, en uno de sus primeros pasos, acaba de lanzar al espacio los satélites más pequeños de la historia, que vendrían a sentar las bases para ese futuro viaje interestelar rumbo a Alfa Centauri, aunque no son escasos los retos tecnológicos a los que se enfrentan los responsables de esta iniciativa para que llegue ese ambicioso momento.

Del tamaño de un sello

Estos minisatélites que acaban de lanzarse, y que han recibido el nombre de Sprites, son del tamaño de un sello de correos –con una placa de apenas 3,5 centímetros cuadrados y un peso aproximado de solo 4 gramos– y reúnen en su miniaturizada electrónica sensores, computadoras, paneles solares y radios.



Fue el pasado 23 de junio cuando Breakthrough Starshot lanzó dos de estos minisatélites transportados como cargas secundarias por sendos satélites: el letón Venta y el italiano Max Valier. Ambos Sprites están unidos al exterior de sus respectivos satélites y, según sus estaciones terrestres, situadas en California y Nueva York, se han recibido señales de radio del Venta –que también pueden captar sin demasiada dificultad radioaficionados de todo el mundo– y están intentando establecer comunicaciones con el Max Valier, que podría haber presentado un problema en su antena de radio.

Pese a este último contratiempo, Zac Manchester, director del proyecto e investigador e ingeniero aeroespacial, se mostraba optimista sobre la misión: “Nuestro principal objetivo era demostrar que los sistemas de comunicaciones y energía de un Sprite podían funcionar en el espacio; esos son los datos básicos que necesitamos para seguir adelante. Desde nuestra perspectiva, este experimento ha sido cien por cien un éxito”, comentaba a la revista Scientific American.

Si se llegan a fabricar en masa, estos nanosatélites de coste muy bajo podrían ser desplegados y conectados en red para crear un sistema de sensores sin precedentes en la exploración del espacio, sin necesidad de exponer naves mayores y mucho más caras en ese empeño del hombre de llegar a enviar naves, algún día, a distancias interestelares.